Salva el Mediterráneo

Nuestro mar está sobreexplotado, contaminado por vertidos y sofocado por un tráfico marítimo y turismo excesivos. ¡Protección para el Mediterráneo Ya!

El Mediterráneo, el Mare Nostrum, no sólo es la cuna de antiguas civilizaciones y uno de los lugares más concurridos del planeta, sino también una de las áreas más importantes para la biodiversidad marina en nuestro planeta. 

Aunque representa menos del 1% de la superficie de los océanos del planeta, este mar alberga 1 de cada 10 especies marinas, de las que el 28% son únicas. Entre otras destacan las poblaciones residentes de 8 especies de cetáceos, además de poblaciones de tortuga boba y verde, foca monje y más de 70 especies de tiburones y rayas. 

EL MAR MÁS CONTAMINADO DEL MUNDO 

Pero también se trata de uno de los mares más amenazados y que sufren las mayores presiones por parte del ser humano. Los 200 millones de turistas anuales que visitan la costa mediterránea generan grandes presiones urbanísticas en la costa, contribuyen al incremento de la contaminación y de los vertidos de plásticos al mar e impiden que las tortugas marinas puedan hacer sus nidos en sus áreas habituales

El Mediterráneo es el mar más contaminado del mundo y está considerado la sexta zona de mayor acumulación de residuos marinos, concentrando el 7% de los microplásticos del planeta. Esto es un grave problema para todo el ecosistema y para especies tan emblemáticas como tortugas o cetáceos que pueden al ingerir grandes trozos de plásticos.

VÍCTIMAS DE LAS REDES FANTASMA

Además, son vícitmas de  las llamadas redes fantasma, restos de redes y aparejos de pesca abandonados en las que se enredan distintas especies, lo que provocan la muerte. Globalmente el 45% de los mamíferos marinos, el 21% de las aves marinas y todas las especies de tortugas marinas se han visto afectadas por estos desechos marinos. La intensa actividad pesquera también produce un grave impacto en muchas especies: el 75% de las pesquerías evaluadas están sobreexplotadas. 

TRAMPA MORTAL PARA LOS CETÁCEOS

El Mediterráneo concentra el 25% del tráfico marítimo mundial, lo que supone graves daños para los mamíferos marinos (ruido, colisiones, molestias etc.) Un nivel de tráfico que se ha duplicado desde 2002. Este aumento ha disparado el número de pasajeros de cruceros en Mediterráneo de 8,7 a 30 millones en tan solo una década.  El turismo de lujo también está sofocando nuestros mares: más de la mitad de los superyates del mundo surcan las aguas del Mediterráneo cada verano con un incremento de las necesidades de infraestructuras en la costa.

Los resultados de todas estas presiones son realmente dramáticos. Desde ballenas que son golpeadas por barcos, tortugas que ingieren plástico y compiten con los turistas en sus playas de anidación, hasta tiburones amenazados por la sobrepesca. Como consecuencia las poblaciones de mamíferos marinos se han reducido en un 41% en los últimos 50 años. Más de la mitad de las especies de tiburones y rayas que se encuentran en el Mediterráneo están clasificadas como en peligro de extinción. Solo quedan unas 400 focas monje en el Mediterráneo.  

COMO UNA SOPA 

El mar Mediterráneo está sufriendo de manera muy directa el impacto del cambio climático y se calienta un 20% más rápido que la media mundial. Al menos 1.000 especies invasoras han aparecido desde zonas más cálidas al Mediterráneo desplazando a las autóctonas y destruyendo hábitats importantes.

MEDITERRÁNEO PROTEGIDO YA

Solo el 1.27% del Mediterráneo está protegido de una forma efectiva,  mientras que los acuerdos internacionales establecen un mínimo de un 10% y los principales científicos del mundo recomiendan que, al menos, el 30% del mar debería estar protegido a través de espacios marinos protegidos y otras medidas de conservación y gestión de los ecosistemas más vulnerables. 

ES POSIBLE

Con nuestro trabajo demostramos que la protección de los mares es una solución posible y NECESARIA. Además de luchar contra la contaminación por plásticos y promover la pesca sostenible, desde WWF estamos impulsando la creación de una red de áreas protegidas donde las especies pueden encontrar refugio y recuperar sus poblaciones, donde actividades como la pesca sean sostenibles y donde el tráfico marino no cause daños a la fauna marina. 

Las Reservas Marinas de Tagomago, de las Islas Medas, de Tabarca, de Columbretes, el Parque Nacional de Cabrera, entre otros muchos casos demuestran que es posible.

El Mediterráneo nos está llamando y pidiendo ayuda urgente. Lo estamos asfixiando cada vez más. Tenemos que actuar ya.

 Firma nuestra petición a la Ministra para la Transición Ecológica para conseguir la protección efectiva de al menos el 30 por ciento del mar Mediterráneo, para el 2030. 

Ayúdanos a salvar el mar Mediterráneo.