Salvemos la Amazonía

Ayúdanos a apagar las llamas

Los pulmones del Planeta están ardiendo otra vez. Cada minuto, una superficie de bosque amazónico equivalente a 3 campos de fútbol es convertida en cenizas.

El año pasado, los satélites detectaron 70.000 incendios en la zona, un número que batió todos los récords, y todo apunta a que este año podría ser aún peor: los últimos datos revelan que los incendios en la amazonía han aumentado casi un 30% con respecto al año anterior.

NO ES UN ACCIDENTE: LAS CAUSAS DEL FUEGO

Esta ola de fuego no sucede por casualidad, es intencionada. La permisividad de los gobiernos favorece el aumento de los incendios provocados para limpiar el terreno, plantar soja y abrir nuevos pastos para criar más ganado y abastecer a un mercado global de la carne que no deja de crecer. Los incendios son provocados como herramienta para la deforestación del bosque tropical más grande del mundo.

Esa llama que devora la Amazonía también tiene su origen en países como España, donde la poderosa industria de la carne es una de las principales consumidoras de soja, sin que exista garantía alguna de que esta no proceda de la deforestación. Así, nuestro modelo de vida aquí  alimenta los incendios que se producen al otro lado del planeta.

DEFENDEMOS LOS BOSQUES

En WWF lo sabemos bien porque llevamos casi 50 años trabajando sobre el terreno en todos los países amazónicos.  Investigamos y apoyamos la creación de áreas protegidas, trabajamos con las comunidades locales y denunciamos la explotación maderera, el avance de la agricultura intensiva y la ganadería, la minería y la explotación petrolera que están destruyendo nuestros bosques.

Los bosques de la Amazonía, el Chaco o el Pantanal están entre las regiones más extraordinarias de la Tierra y su destrucción nos impactará a todos. Son nuestros mejores aliados contra nuevas pandemias, y el hogar de más de 40.000 especies de plantas y animales como el emblemático jaguar, cientos de pueblos y comunidades indígenas y valiosos espacios protegidos. 

Estos bosques generan el 20% del agua dulce del planeta, y nos ayudan a combatir el  cambio climático, llegando a capturar el 10% del total de CO2 que emitimos a la atmósfera. 

Por eso, la destrucción de la Amazonía es una amenaza para toda la población del planeta y todos podemos y debemos actuar. 

Únete a nuestra petición para salvar de las llamas el pulmón del planeta y proteger su biodiversidad:

 

•    Pido a los líderes políticos de Brasil, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Guyana y Surinam que tomen medidas urgentes para combatir la deforestación y protejan la Amazonía.

 

•    Pido al Gobierno de España que se comprometa con la conservación de los bosques amazónicos.  

 

•    Pido a las empresas españolas que trabajan en la Amazonía que no inviertan en proyectos que destruyen los bosques y la naturaleza.

 

 

Leer carta

En solidaridad con la Amazonía

Quiero mostrar mi profunda preocupación por los terribles incendios que están asolando la Amazonía y que amenazan la existencia del bosque tropical más grande del mundo, donde habita la décima parte de la biodiversidad del planeta y hogar de más de 34 millones de personas, incluyendo cerca de 500 pueblos indígenas.

Los bosques amazónicos juegan un papel crítico en la mitigación del cambio climático y estos terribles incendios agudizarán la crisis climática global debido a las emisiones de carbono procedentes de la quema de vegetación y la materia orgánica de los suelos.

El fuego está devorando hábitats únicos y provocando la muerte de miles de animales y plantas maravillosos que habitan estos bosques, entre ellos especies emblemáticas como el jaguar. Pero los incendios también están provocando graves problemas sociales, económicos y de salud pública y están destruyendo el único medio de vida de pequeños productores locales y pueblos indígenas que se ven amenazados por el avance de las llamas.

No hay duda de que esta ola de fuego es intencionada, provocada por la acción humana y está directamente relacionada con la expansión agropecuaria (producción de carne, soja, etc.) como confirman los datos del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía de Brasil (IPAM).

 

Ante esta devastación ecológica me uno a la petición de WWF a los líderes políticos de Brasil, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Guyana y Surinam para proteger la Amazonía, combatir la deforestación y terminar con las causas de los incendios.

Para evitar futuros incendios y combatir las causas de la deforestación en todo el Amazonas reclamo que urgentemente se inicie la restauración del bosque quemado para evitar una mayor degradación y pérdida de la cobertura vegetal así como impulsar políticas públicas para poner fin a la deforestación a gran escala en la Amazonía.