
Manifiesto científico por la protección de Doñana
Por la verdad científica y por Doñana
Doñana es uno de los espacios naturales más admirados y estudiados del planeta.
Durante décadas, universidades, centros de investigación y cientos de científicos y científicas han desentrañado el funcionamiento de sus ecosistemas, demostrando de forma inequívoca que sus marismas son humedales de agua dulce de origen pluvio-fluvial, esenciales para la biodiversidad de Europa y África.
Sin embargo, de forma incomprensible la Dirección General de la Costa y el Mar, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha aprobado un nuevo deslinde que clasifica una parte sustancial de las marismas del Parque Nacional de Doñana como marismas mareales (Orden Ministerial de 10 de octubre de 2025). Según esta interpretación, al menos dos tercios de la marisma del Parque Nacional dejarían de considerarse un humedal de agua dulce y pasarían a definirse como un espacio inundable diariamente por las aguas del estuario del Guadalquivir. La resolución sostiene además que la falta de influencia mareal en esas zonas se debe a elementos antrópicos que deberían eliminarse —entre ellos la llamada “Montaña del Río”—, a pesar de que se conoce que parte de dicha formación corresponde al levé natural del sistema.
Esta decisión ignora la realidad física, ecológica e histórica de Doñana y podría tener consecuencias irreversibles: la pérdida de sus valiosos humedales de agua dulce y la alteración profunda de sus ecosistemas más valiosos, protegidos por la legislación nacional e internacional (UNESCO, Ramsar, Red Natura 2000).
Los abajo firmantes, miembros de la comunidad científica, manifestamos nuestra profunda preocupación ante esta decisión, que contradice más de medio siglo de conocimiento científico sobre el funcionamiento hidroecológico de Doñana.
Los estudios realizados por cientos de investigadores, universidades y organismos nacionales e internacionales demuestran de manera consistente que las marismas de Doñana constituyen fundamentalmente un sistema pluvio-fluvial de agua dulce, y no un espacio dominado por la influencia mareal.
Además, esta medida —adoptada al margen y en contra del criterio del Consejo de Participación de Doñana— forzará a reinterpretar la gestión del Parque Nacional, pudiendo provocar la entrada de agua salada en zonas dulces y comprometiendo los esfuerzos de conservación avalados durante décadas por la comunidad científica y técnica.
Por todo ello, instamos a la Sra. Vicepresidenta tercera y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Doña Sara Aagesen, a que:
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Escuche y respete la ciencia, como ella misma ha reclamado en múltiples ocasiones.
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Suspenda el deslinde aprobado, atendiendo a las alegaciones científicas presentadas.
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Constituya un comité científico-técnico independiente, formado por expertos de reconocido prestigio, que revise los criterios aplicados y elabore una nueva propuesta de deslinde basada en el conocimiento científico acumulado sobre Doñana.
Doñana es, y debe seguir siendo, un humedal de agua dulce y su naturaleza no puede reinterpretarse contra la evidencia científica ni perderse por una decisión administrativa errónea.
Proteger Doñana con rigor y basándose en la ciencia es un deber de Estado y una obligación internacional.